Elena tiene 15 meses de edad y desde los 12 meses acude a la escuela infantil. Miguel es su maestro y está preocupado porque Elena no dice ni una palabra a diferencia de todos los demás niño del aula que ya dicen palabras. Además, muchas veces le cuesta atraer su atención, tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas, aspecto que, muchas veces, dificulta el correcto funcionamiento del aula. Tal y como el ha estudiado, los niños/as empiezan a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. Por lo tanto, no le cuadra nada... Ha comentado esta situación a sus compañeras/os de trabajo y se ha barajado la posibilidad de que pueda tener un déficit auditivo. También ha realizado una reunión con sus padres, la cual ha tardado un mes para que se realizara. Son padres primerizos y muy jóvenes que trabajan y no encontraban un momento para hablar con Miguel. Según ellos, los primeros balbuceos de Elena empezaron hacia el año, aunque no estaban seguros porque únicamente ven a la niña por la noche para darle el biberón y dormir. El resto del día, Elena está con su abuela que tiene 80 años y que con grandes esfuerzos pero con mucho agrado se ocupa de la niña. En la reunión Miguel sugirió la posibilidad de que la niña tuviera problemas auditivos, aspecto que alteró un poco a los padres. Tras la conversación, los padres afirmaron que llevarían a Elena al pediatra tan pronto como pudieran.
Ahora Miguel, se plantea cómo poder atender a Elena de forma adecuada y muchas dudas le pasan por su cabeza: ¿cambiarla de clase con los más pequeños?, ¿castigarla o premiarla?, ¿cambiarla de sitio?....
¿Tu qué harías?
Elena es una niña de 15 meses que aun no ha pronunciado su primera palabra, Miguel , su maestro, cree que puede tener un problema de audición, por lo tanto ha llamado a sus padres para comunicárselo y ellos levaran a la niña a un pediatra lo antes posible. A miguel le han surguido muchas dudad de como atender a Elena en esta situación.
El déficit auditivo es un perdida parcial la audición cuando un niño presenta una disminución es su capacidad auditiva, la adquisición del lenguaje no se producirá de forma espontanea ni fácil, sino con una educación minuciosamente planificada, que permitirá a estos niños acceder a los niveles superiores del lenguaje. Entre la hipoacusia y una sordera, existe una dificultadas que deberá superar el niño, su familia y los educadores. Lo más importante será evitar la mudez en el niño
Hablamos de hipoacusia cuando nos referimos a una perdida de la capacidad de escuchar y una sordera cuando la perdida auditiva es total. En el caso de Elena no es una sordera si no una hipoacusia ya que los síntomas de sordera son tan evidentes que no da lugar a duda ya que sino no respondería a ningún estimulo sonoro.
Los síntomas de la hipoacusia en cambio son menos evidentes pero igualmente detectables, como por ejemplo: El niño no reacciona ante a algunos ruidos del ambiente, su juego vocal es monótono carece de musicalidad y desaparece en el momento en el que deberían comenzar las palabras con significado, se distrae con facilidad, no logra repetir frases ni mantener una conversación sencilla etc...
Por lo tanto podemos deducir que Elenena tiene hipoacusia. En mi caso, si yo fuese la educadora de la niña haría lo que ha hecho Miguel, llamaría a sus padres para informarle del problema y aconsejarles que la lleven al pediatra y si es necesario a un especialista y sobre todo hablar con el resto de compañeros de trabajo para informales compartir opiniones y buscar soluciones juntos. En lo que a mi me concierne que es dentro de aula intentaría ayudar en todo lo posible, como hablándole alto y claro con palabras sencillas, hablándole a la cara para que pudiera leerme los labios, no gritarle, hablar con un lenguaje melódico, no castigarle porque se produciría el efecto contrario al que queremos conseguir y a un ritmo adecuado, hablarle utilizando frases completas y no frases sueltas, sentarla lo mas adelante posible si vamos a escuchar una canción o ver algún vídeo.
miércoles, 30 de enero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
El caso de Elena
Elena tiene 15 meses de edad y desde los 12 meses acude a la escuela infantil. Miguel es su maestro y está preocupado porque Elena no dice ni una palabra a diferencia de todos los demás niño del aula que ya dicen palabras. Además, muchas veces le cuesta atraer su atención, tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas, aspecto que, muchas veces, dificulta el correcto funcionamiento del aula. Tal y como el ha estudiado, los niños/as empiezan a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. Por lo tanto, no le cuadra nada... Ha comentado esta situación a sus compañeras/os de trabajo y se ha barajado la posibilidad de que pueda tener un déficit auditivo. También ha realizado una reunión con sus padres, la cual ha tardado un mes para que se realizara. Son padres primerizos y muy jóvenes que trabajan y no encontraban un momento para hablar con Miguel. Según ellos, los primeros balbuceos de Elena empezaron hacia el año, aunque no estaban seguros porque únicamente ven a la niña por la noche para darle el biberón y dormir. El resto del día, Elena está con su abuela que tiene 80 años y que con grandes esfuerzos pero con mucho agrado se ocupa de la niña. En la reunión Miguel sugirió la posibilidad de que la niña tuviera problemas auditivos, aspecto que alteró un poco a los padres. Tras la conversación, los padres afirmaron que llevarían a Elena al pediatra tan pronto como pudieran.
Ahora Miguel, se plantea cómo poder atender a Elena de forma adecuada y muchas dudas le pasan por su cabeza: ¿cambiarla de clase con los más pequeños?, ¿castigarla o premiarla?, ¿cambiarla de sitio?....
¿Tu qué harías?
Elena es una niña de 15 meses que aun no ha pronunciado su primera palabra, Miguel , su maestro, cree que puede tener un problema de audición, por lo tanto ha llamado a sus padres para comunicárselo y ellos levaran a la niña a un pediatra lo antes posible. A miguel le han surguido muchas dudad de como atender a Elena en esta situación.
El déficit auditivo es un perdida parcial la audición cuando un niño presenta una disminución es su capacidad auditiva, la adquisición del lenguaje no se producirá de forma espontanea ni fácil, sino con una educación minuciosamente planificada, que permitirá a estos niños acceder a los niveles superiores del lenguaje. Entre la hipoacusia y una sordera, existe una dificultadas que deberá superar el niño, su familia y los educadores. Lo más importante será evitar la mudez en el niño
Hablamos de hipoacusia cuando nos referimos a una perdida de la capacidad de escuchar y una sordera cuando la perdida auditiva es total. En el caso de Elena no es una sordera si no una hipoacusia ya que los síntomas de sordera son tan evidentes que no da lugar a duda ya que sino no respondería a ningún estimulo sonoro.
Los síntomas de la hipoacusia en cambio son menos evidentes pero igualmente detectables, como por ejemplo: El niño no reacciona ante a algunos ruidos del ambiente, su juego vocal es monótono carece de musicalidad y desaparece en el momento en el que deberían comenzar las palabras con significado, se distrae con facilidad, no logra repetir frases ni mantener una conversación sencilla etc...
Por lo tanto podemos deducir que Elenena tiene hipoacusia. En mi caso, si yo fuese la educadora de la niña haría lo que ha hecho Miguel, llamaría a sus padres para informarle del problema y aconsejarles que la lleven al pediatra y si es necesario a un especialista y sobre todo hablar con el resto de compañeros de trabajo para informales compartir opiniones y buscar soluciones juntos. En lo que a mi me concierne que es dentro de aula intentaría ayudar en todo lo posible, como hablándole alto y claro con palabras sencillas, hablándole a la cara para que pudiera leerme los labios, No gritarle, Hablar con un lenguaje melódico y a un ritmo adecuado, hablarle utilizando frases completas y no frases sueltas, sentarla lo mas adelante posible si vamos a escuchar una canción o ver algún vídeo.
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