viernes, 22 de febrero de 2013

El caso de Juan


Juan tiene un año y medio de edad, y es su primer año de escuela infantil. Ana es su maestra y el resto de niños/as de la clase, que tienen la misma edad que Juan, han empezado a dar sus primeros pasos y algunos tienen una considerable autonomía, él apenas se pone de pie, ni siquiera ayudándose con un objeto o con tu ayuda. Ella está preocupada.
¿Crees que debería preocuparse? ¿Como actuarías?

Juan tiene un año y medio y aun no ha empezado a andar, sus compañeros de la clase ya dan sus primeros pasos y Ana su profesora esta preocupada, lo normal el los niños es que empiecen a intentar caminar sobre los 12-15 meses, como muy tarde a los 18,  si pasara de esa edad ya seria motivo de preocupación  por ello Ana tiene motivos para preocuparse pero no excesivamente ya que aun esta dentro de lo normal, debería estimular al niño para que intente dar sus primeros pasos cuanto antes y aconsejar a sus padres de que también deben estimularlo en casa así con la ayuda de todos el niño se vería con la seguridad y la confianza suficiente para intentarlo ya que a veces tardan mas si se encuentran cómodos con el gateo.  


Aún cuando lo hagamos todo bien, o no hagamos nada mal, hay niños que empiezan a caminar más tarde que otros niños, y algunos lo hacen incluso bastante más tarde que otros, pese a que no exista ningún problema médico que motive este “retraso”.

Algunas de las causas de este ‘’retraso’’ puede ser divido a: 





Que el niño es más lento a la hora de hacer los progresos del desarrollo, no existen reglas exactas que digan cuándo tiene que caminar un bebé, y muestra de ello es que algunos bebés de 10 meses caminan perfectamente cuando otros no lo hacen hasta los 15 o los 18 meses

Lo más probable es que sea perfectamente normal que tarde en caminar más que los niños de su edad. Es más, probablemente es lo más lógico, simplemente porque su ritmo es un poco diferente. Lo único que hay que observar es que ese proceso no sea demasiado lento, básicamente por si hay que descartar algún tipo de trastorno.



Que el niño  es más tranquilo que los demás niños,hay niños que son tranquilos, que pueden llegar a pasar horas sentados sin decir nada, que juegan sentados o tumbados en un mismo sitio, por lógica, empezarán a hacerlo todo más tarde. No es que haya un problema, sino que simplemente harán lo mismo, pero más tarde, porque no tienen prisa ni necesidad de hacerlo antes.


Que alguien le dio la mano para que empezara a andar, Sucede a veces que los padres y madres, con toda la buena intención del mundo, ven que su hijo está a punto de andar y en vez de dejarle que de el primer paso deciden ayudarle dándole la mano
En ese momento el bebé empieza a andar aprovechando el punto de soporte que le ayuda a mantener el equilibrio, que no es otro que la mano que le sujeta desde arriba y esto puede hacer que el niño ya no sea autónomo, que busque siempre ese apoyo que necesita y que no busque por sí mismo el punto de equilibrio y la fuerza necesarias para caminar por cuenta propia.

Otros niños, en cambio, son más precavidosLa precaución es una característica de las personas que suele ir ligada con las experiencias vividas y con el carácter. Centrándonos en la manera de ser de cada niño, hay algunos que son auténticos ‘’kamikazes’’, que cuando no saben caminar se sueltan a hacerlo.  No saltan un escalon porque no se atreven y se sientan primero para luego bajar los pies hasta que tocan el suelo, gatean solo por zonas que consideran seguras. Estos niños suelen tardar más en empezar a andar, pero tienen la ventaja de que se dan muy pocos golpes, porque cuando lo hacen tienen la fuerza suficiente y el equilibrio necesario para hacerlo.

Que la anatomía del niño aun no les ayuda, es posible que haya niños cuya anatomía no ayude a que sean de los primeros en caminar. Si pesan mucho o si su alta estatura llega a afectar al equilibrio de los niños podría suceder que tardaran más tiempo en dar los primeros pasos. No hay que hacer nada especial porque es cuestión de tiempo que desarrollen más su sentido del equilibrio.

Hay muchas cosas que pueden hacer que un niño camine más tarde que los demás. Lo importante es saber que la mayoría de veces es algo normal y tener en cuenta que, si tarda demasiado en echar los primeros pasos, podría ser interesante valorar si pudiera haber algún problema a nivel psicomotor, a nivel del desarrollo o a nivel nutricional. Si vemos que aun así no se pone en pie o le resulta muy difícil deberíamos llevarlo al pediatra porque podría tener algún tipo de problema motor.

Yo en el caso de Ana lo que haría es estimularlo y motivarlo para que diera sus primeros pasos y observarlo para ver si pudiera tener algún tipo de problema psico-motor , pero sin ponerle  presión ya que eso podría conllevar a que el niño hiciera todo lo contrario de lo que queremos que haga y se viera frustrado.

viernes, 15 de febrero de 2013

El caso de Juan


Juan tiene un año y medio de edad, y es su primer año de escuela infantil. Ana es su maestra y el resto de niños/as de la clase, que tienen la misma edad que Juan, han empezado a dar sus primeros pasos y algunos tienen una considerable autonomía, él apenas se pone de pie, ni siquiera ayudándose con un objeto o con tu ayuda. Ella está preocupada.
¿Crees que debería preocuparse? ¿Como actuarías?

Juan tiene un año y medio y aun no ha empezado a andar, sus compañeros de la clase ya dan sus primeros pasos y Ana su profesora esta preocupada, lo normal el los niños es que empiecen a intentar caminar sobre los 12-15 meses, como muy tarde a los 18,  si pasara de esa edad ya seria motivo de preocupación  por ello Ana tiene motivos para preocuparse pero no excesivamente ya que aun esta dentro de lo normal, debería estimular al niño para que intente dar sus primeros pasos cuanto antes y aconsejar a sus padres de que también deben estimularlo en casa así con la ayuda de todos el niño se vería con la seguridad y la confianza suficiente para intentarlo ya que a veces tardan mas si se encuentran cómodos con el gateo. Por lo contrario si vemos que aun así no se pone en pie o le resulta muy difícil deberíamos llevarlo al pediatra porque podría tener algún tipo de problema motor.

Yo en el caso de Ana lo que haría es estimularlo y motivarlo para que diera sus primeros pasos y observarlo para ver si pudiera tener algún tipo de problema psico-motor , pero sin ponerle  presión ya que eso podría conllevar a que el niño hiciera todo lo contrario de lo que queremos que haga y se viera frustrado.


miércoles, 30 de enero de 2013

El caso de Elena 2

Elena tiene 15 meses de edad y desde los 12 meses acude a la escuela infantil. Miguel es su maestro y está preocupado porque Elena no dice ni una palabra a diferencia de todos los demás niño del aula que ya dicen palabras. Además, muchas veces le cuesta atraer su atención, tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas, aspecto que, muchas veces, dificulta el correcto funcionamiento del aula. Tal y como el ha estudiado, los niños/as empiezan a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. Por lo tanto, no le cuadra nada... Ha comentado esta situación a sus compañeras/os de trabajo y se ha barajado la posibilidad de que pueda tener un déficit auditivo. También ha realizado una reunión con sus padres, la cual ha tardado un mes para que se realizara. Son padres primerizos y muy jóvenes que trabajan y no encontraban un momento para hablar con Miguel. Según ellos, los primeros balbuceos de Elena empezaron hacia el año, aunque no estaban seguros porque únicamente ven a la niña por la noche para darle el biberón y dormir. El resto del día, Elena está con su abuela que tiene 80 años y que con grandes esfuerzos pero con mucho agrado se ocupa de la niña. En la reunión Miguel sugirió la posibilidad de que la niña tuviera problemas auditivos, aspecto que alteró un poco a los padres. Tras la conversación, los padres afirmaron que llevarían a Elena al pediatra tan pronto como pudieran.
Ahora Miguel, se plantea cómo poder atender a Elena de forma adecuada y muchas dudas le pasan por su cabeza: ¿cambiarla de clase con los más pequeños?, ¿castigarla o premiarla?, ¿cambiarla de sitio?....
¿Tu qué harías?



Elena es una niña de 15 meses que aun no ha pronunciado su primera palabra, Miguel , su maestro, cree que puede tener un problema de audición, por lo tanto ha llamado a sus padres para comunicárselo y ellos levaran a la niña a un pediatra lo antes posible. A miguel le han surguido muchas dudad de como atender  a Elena en esta situación.

El déficit auditivo es un perdida parcial la audición  cuando un niño presenta una disminución es su capacidad auditiva, la adquisición del lenguaje no se producirá de forma espontanea ni fácil, sino con una educación minuciosamente planificada, que permitirá a estos niños acceder a los niveles superiores del lenguaje. Entre la hipoacusia y una sordera, existe una dificultadas que deberá superar el niño, su familia y los educadores. Lo más importante será evitar la mudez en el niño

Hablamos de hipoacusia cuando nos referimos a una perdida de la capacidad de escuchar y una sordera cuando la perdida auditiva es total. En el caso de Elena no es una sordera si no una hipoacusia ya que los síntomas de sordera son tan evidentes que no da lugar a duda ya que sino no respondería a ningún estimulo sonoro. 

Los síntomas de la hipoacusia en cambio son menos evidentes pero igualmente detectables, como por ejemplo: El niño no reacciona ante a algunos ruidos del ambiente, su juego vocal es monótono  carece de musicalidad y desaparece en el momento en el que deberían comenzar las palabras con significado, se distrae con facilidad, no logra repetir frases ni mantener una conversación sencilla etc...

 Por lo tanto podemos deducir que Elenena tiene hipoacusia. En mi caso, si yo fuese la educadora de la niña haría lo que ha hecho Miguel, llamaría a sus padres para informarle del problema y aconsejarles que la lleven al pediatra y si es necesario a un especialista y sobre todo hablar con el resto de compañeros de trabajo para informales compartir opiniones y buscar soluciones juntos. En lo que a mi me concierne que es dentro de aula intentaría ayudar en todo lo posible, como hablándole alto y claro con palabras sencillas, hablándole a la cara para que pudiera leerme los labios, no gritarle, hablar con un lenguaje melódico, no castigarle porque se produciría el efecto contrario al que queremos conseguir y a un ritmo adecuado, hablarle  utilizando frases completas y no frases sueltas, sentarla lo mas adelante posible si vamos a escuchar una canción o ver algún vídeo.
 

jueves, 24 de enero de 2013

El caso de Elena


Elena tiene 15 meses de edad y desde los 12 meses acude a la escuela infantil. Miguel es su maestro y está preocupado porque Elena no dice ni una palabra a diferencia de todos los demás niño del aula que ya dicen palabras. Además, muchas veces le cuesta atraer su atención, tiene dificultades para controlarse y comportarse de acuerdo con las normas, aspecto que, muchas veces, dificulta el correcto funcionamiento del aula. Tal y como el ha estudiado, los niños/as empiezan a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos. Por lo tanto, no le cuadra nada... Ha comentado esta situación a sus compañeras/os de trabajo y se ha barajado la posibilidad de que pueda tener un déficit auditivo. También ha realizado una reunión con sus padres, la cual ha tardado un mes para que se realizara. Son padres primerizos y muy jóvenes que trabajan y no encontraban un momento para hablar con Miguel. Según ellos, los primeros balbuceos de Elena empezaron hacia el año, aunque no estaban seguros porque únicamente ven a la niña por la noche para darle el biberón y dormir. El resto del día, Elena está con su abuela que tiene 80 años y que con grandes esfuerzos pero con mucho agrado se ocupa de la niña. En la reunión Miguel sugirió la posibilidad de que la niña tuviera problemas auditivos, aspecto que alteró un poco a los padres. Tras la conversación, los padres afirmaron que llevarían a Elena al pediatra tan pronto como pudieran.
Ahora Miguel, se plantea cómo poder atender a Elena de forma adecuada y muchas dudas le pasan por su cabeza: ¿cambiarla de clase con los más pequeños?, ¿castigarla o premiarla?, ¿cambiarla de sitio?....
¿Tu qué harías?


Elena es una niña de 15 meses que aun no ha pronunciado su primera palabra, Miguel , su maestro, cree que puede tener un problema de audición, por lo tanto ha llamado a sus padres para comunicárselo y ellos levaran a la niña a un pediatra lo antes posible. A miguel le han surguido muchas dudad de como atender  a Elena en esta situación.

El déficit auditivo es un perdida parcial la audición  cuando un niño presenta una disminución es su capacidad auditiva, la adquisición del lenguaje no se producirá de forma espontanea ni fácil, sino con una educación minuciosamente planificada, que permitirá a estos niños acceder a los niveles superiores del lenguaje. Entre la hipoacusia y una sordera, existe una dificultadas que deberá superar el niño, su familia y los educadores. Lo más importante será evitar la mudez en el niño

Hablamos de hipoacusia cuando nos referimos a una perdida de la capacidad de escuchar y una sordera cuando la perdida auditiva es total. En el caso de Elena no es una sordera si no una hipoacusia ya que los síntomas de sordera son tan evidentes que no da lugar a duda ya que sino no respondería a ningún estimulo sonoro. 

Los síntomas de la hipoacusia en cambio son menos evidentes pero igualmente detectables, como por ejemplo: El niño no reacciona ante a algunos ruidos del ambiente, su juego vocal es monótono  carece de musicalidad y desaparece en el momento en el que deberían comenzar las palabras con significado, se distrae con facilidad, no logra repetir frases ni mantener una conversación sencilla etc...

 Por lo tanto podemos deducir que Elenena tiene hipoacusia. En mi caso, si yo fuese la educadora de la niña haría lo que ha hecho Miguel, llamaría a sus padres para informarle del problema y aconsejarles que la lleven al pediatra y si es necesario a un especialista y sobre todo hablar con el resto de compañeros de trabajo para informales compartir opiniones y buscar soluciones juntos. En lo que a mi me concierne que es dentro de aula intentaría ayudar en todo lo posible, como hablándole alto y claro con palabras sencillas, hablándole a la cara para que pudiera leerme los labios, No gritarle, Hablar con un lenguaje melódico y a un ritmo adecuado, hablarle  utilizando frases completas y no frases sueltas, sentarla lo mas adelante posible si vamos a escuchar una canción o ver algún vídeo.